El Cocido de La Lechería
Es un concepto desarrollado en los fogones de La Lechería, consiste en darle una vuelta de tuerca al tradicional cocido, orientándolo hacia las más novedosas experiencias de la «nouvelle cuisine».
El Cocido de La Lechería incluye todas las partes tradicionales del cocido maragato, pero con un cuidado especial en las materias primas, desde las carnes de primerísima calidad, hasta los cremosos garbanzos de pico pardal.
El Cocido de La Lechería se sirve en el orden inverso, como el Cocido Maragato convencional, manteniendo la tradición centenaria, pero a la vez aportándo un chorro de aire fresco.
Es el Cocido de siempre, bajo el prisma de nuestro chef. El Cocido se sirve bajo encargo.
Las partes del cocido son las siguientes:
LA RACIÓN
El nombre viene de racionar o repartir amigablemente para todos los presentes lo que hay sobre la mesa. Consta de varios tipos de carne diferentes, chorizo, morro, oreja, tocino, lacón, pata, costilla, gallina, morcillo de vaca y relleno (preparado a base de miga de pan, ajo, hebra de tocino, huevo y perejil). Todo ello acompañado de ensalada de tomate con aceite de oliva y pan de hogaza.
El hecho de comer lo primero las carnes, lejos de cualquier tipo de leyenda, se encuentra más cerca de la razón de la costumbre.
La carne al encontrase en la pare superior del pote, es lo primero que se come de no hacerlo así, y pasándola a otro recipiente para comer en primer lugar los garbanzos, esta se enfriaría estando menos sabrosa. De esta forma el pueblo maragato ha sabido incorporar sabiamente esta circunstancia culinaria a su cultura gastronómica.
LOS GARBANZOS
Los garbanzos del cocido, son siempre de siembra en esta tierra, de variedad sabrosa, minúscula y muy «mantecosos» Se presentan en la mesa en fuente yendo estos secos y por separado, siempre después de la ración.
A los garbanzos les acompaña contribuyendo a su sabor, repollo de asa de cántaro, de sabores especiales y regados con el tan conocido sofrito ajo arriero.
LA SOPA
Es lo último que se sirve («de sobrar que sobre la sopa»). Se ha de hacer con fideo grueso y con el caldo de escurrir los garbanzos. Es en este plato donde se notan las buenas y exquisitas carnes de la ración.
La autentica sopa del cocido maragato se hacia tan espesa que se pudiera marcar sobre el plato con una cuchara la señal de la cruz a vista de todos los presentes. Este manjar se aconsejaba para las mujeres criaderas y las parturientas.
EL POSTRES
Natillas caseras con mazapán. Simple pero natural con el encanto de lo ancestral y de lo artesano.
EL CAFÉ
Se tomaba en días especiales. Este se hace en pote grande para que alcanzara para todos y se cuela con un paño fino de lino. Los medios son rudimentarios, pero la pureza de los elementos y la hospitalidad de las gentes compensan con creces cualquier tipo de deficiencia si realmente existiera.
En cada pueblo había una taberna o mesón y muchas puertas abiertas a la hospitalidad, como en la actualidad. Los pueblos maragatos no han perdido su casta, conservando todavía el mítico hechizo y el gran misterio de las gentes más indómitas de la Península.
Todo lo apuntado anteriormente hace del cocido maragato uno de los almuerzos más completos y atractivos de la cocina tradicional española.
Si usted no está alojado en el hotel, se ruega reserve en el teléfono 987 635 073 / 665 814 463.
Para pequeñas celebraciones, consultar.